Tensión arterial

La hiper tensión arterial

¿Qué es la tensión arterial?

La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias de nuestro cuerpo.

Esta tensión, o presión, en el interior de nuestras arterias debe ser constante, de acuerdo a los movimientos de bombeo del corazón, pues una variación podría desencadenar problemas para nuestro organismo.

¿Cómo puedo saber si mis valores de tensión arterial son correctos?

Para medir la tensión arterial existen dos componentes que debemos conocer. Por un lado, cada vez que el corazón late bombea sangre hacia las arterias, en este momento es cuando la presión es más alta y se le llama tensión o presión sistólica.

Por otro lado, cuando el corazón está en reposo entre un latido y otro, la presión sanguínea disminuye, y a ésta se le llama tensión o presión diastólica.

De este modo, la medición de la presión arterial se realizará con un tensiómetro manual o electrónico que nos dará valores para ambas presiones, la presión alta o sistólica y la presión baja o diastólica.

Siendo el punto de corte para detectar problemas de hipertensión arterial los valores igual o superiores a los 80 mm de mercurio de tensión diastólica y los 120 mm de mercurio de tensión sistólica.

¿Qué es la hipertensión arterial?

La hipertensión arterial es una patología crónica que se manifiesta por el aumento de la presión arterial o, en otras palabras, por la presión excesivamente alta de la sangre sobre la pared de las arterias, pudiendo provocar una serie de consecuencias como infartos, o hemorragias cerebrales, entre otras.

Es considerada como el primer factor de riesgo cardiovascular por la Organización Mundial de la salud.

Las consecuencias de esta patología, que se manifiesta habitualmente a partir de la cuarta década de vida, son muy variadas ya que está ligada a muchas otras enfermedades y afecta a los llamados órganos diana, pudiendo causar problemas en corazón, cerebro, grandes arterias, riñón o fondo del ojo.

La mayor limitación a la hora de detectar esta patología es que la mayoría de los casos transcurre sin ningún síntoma y pasa desapercibida.

Sin embargo, existen síntomas inespecíficos que ayudan a detectarla ya que le manifiestan a la persona que no está bien su salud y que debe acudir a un médico: como es el caso de las cefaleas, la sensación de aturdimiento o tener palpitaciones, entre otras.

Entre las principales medidas a tener en cuenta para mantener nuestra tensión en niveles adecuados, desde la Clínica Ana Checa, destacamos el ejercicio físico y sobre todo la alimentación.

Según la Sociedad Española de Medicina del Deporte, ejercicios aeróbicos como caminar, correr, nadar o montar en bicicleta, son claves para combatir esta enfermedad, estableciendo como ideal realizarlo con una frecuencia de 3 o 5 días a la semana.

En cuanto a la alimentación para el control de la hipertensión, con la dieta de Ana Checa enseñamos a nuestros pacientes a llevar una dieta variada y adaptada a sus necesidades, hecho que, en consecuencia, ayuda a reducir la presión arterial, evita que el cuerpo retenga líquidos, y  disminuye la carga extra de presión en el corazón y los vasos sanguíneos.

Evitar comer alimentos muy procesados también es parte de nuestra ética, y teniendo en cuenta todo lo anterior conseguimos un éxito notorio en el control de los niveles de tensión por parte de nuestros pacientes.

En resumen, debemos comprender que controlar nuestra presión arterial es de vital importancia para tener un estado de salud óptimo.

Por tanto, no alcanzar valores por encima de 120/80mm en nuestras mediciones debe ser fundamental.

Realizar ejercicio entre 3 y 5 días a la semana y llevar una alimentación variada y equilibrada nos garantizará no tener problemas derivados por enfermedades en nuestras arterias.